Aloe de hoja corta
Aloe vera
Una planta resistente y versátil que purifica el aire y ofrece propiedades curativas. Su mantenimiento sencillo la convierte en una favorita para cualquier hogar.
Dudleya gigantea
Esta succulenta de aspecto roquero es un verdadero tesoro para interiores, ofreciendo un relieve visual y purificando el aire con facilidad. Su forma compacta y sus hojas verdes sutilmente rosadas la convierten en un toque de elegancia minimalista.
Nuestras guías de plantas están estructuradas en torno a datos hortícolas verificados: medidas de luz (lux/foot-candles), rangos de temperatura (°C/°F), calendarios de riego estacionales y proporciones de composición del sustrato.
Revisado julio de 2026
La Giant Chalk Dudleya prospera con luz indirecta de intensidad moderada (2000‑3000 lux), una temperatura constante entre 18 °C y 27 °C, y riego semanal cuando el sustrato esté seco. Su nivel de dificultad es bajo, lo que la hace ideal para principiantes que buscan una planta con bajo mantenimiento y beneficios de purificación del aire.
Originaria de la costa del Pacífico de California y de Baja California, la Dudleya gigantea crece en rocas expuestas y suelos bien drenados. Su morfología característica incluye rosetas grandes, de 15 a 20 cm de diámetro, con hojas verdes pálidas y un tono rosado que se intensifica bajo la luz. Este aspecto roquero la convierte en una pieza decorativa que aporta textura y un toque de naturaleza mediterránea a cualquier espacio interior.
Su popularidad en el mundo del interiorismo se debe a su resistencia, su crecimiento lento que favorece la estabilidad de la maceta y su capacidad de sobrevivir en ambientes con poca humedad. Además, su minimalismo la hace adaptarse a estilos contemporáneos, industriales o incluso rústicos sin perder su esencia.
Ventajas:
Desventajas:
La Dudleya gigantea necesita una luz indirecta pero brillante. La orientación λεπτά para colocarla es el lado norte o sur de una ventana con una pantalla de filtro. Mantén la planta a una distancia de 30 cm de la ventana para evitar quemaduras. Si la hoja se vuelve amarilla o pierde el color rosado, es señal de falta de luz y debes moverla más cerca de la ventana. Por el contrario, si las hojas se vuelven pálidas y se alargan, la planta está recibiendo demasiada luz directa; coloca una tela translúcida o mueve la maceta a un lugar con sombra parcial.
Para medir la intensidad, un luxómetro idealmente debería quedar entre 2000 y 3000 lux. En ausencia de uno, observa que la hoja no se cruje ni se decolora.
Sustrato recomendado: mezcla 60 % de perlita, 30 % de grava de río y 10 % de tierra para cactus. Esta combinación asegura un drenaje excelente y evita la retención de humedad.
Maceta: elige una de barro o terracota con orificios de drenaje. Evita macetas de plástico sin drenaje, pues acumulan agua.
Trasplante: cada 2 años o cuando la planta se expanda más allá de la maceta, trasplanta en primavera. Utiliza sustrato fresco y limpia las raíces antes de colocar la nueva mezcla.
Aplica un fertilizante equilibrado (10 % N / 10 % K / 10 % P) diluido al 25 % de la concentración recomendada. Repite cada 4–6 semanas durante la temporada de crecimiento (abril‑septiembre). En invierno, reduce a una aplicación cada 8–10 semanas o omite por completo.
Para evitar sobre-fertilización, nunca excedas la dosis indicada; la acumulación de sales puede dañar la raíz y provocar amarilleo de las hojas.
Consejos prácticos:
Síntoma: base blanquecina y blandita.
Causa: riego excesivo o drenaje insuficiente.
Solución: trasplanta a sustrato nuevo, corta la zona afectada y deja secar al menos 48 h antes de regar de nuevo.
Síntoma: manchas circulares amarillas.
Causa: exceso de luz directa o falta de nutrientes.
Solución: mover a sombra parcial, aplicar fertilizante a la mitad de la dosis habitual.
Síntoma: hojas verdes sin matiz rosado.
Causa: falta de luz o déficit de micronutrientes (cobre, zinc).
Solución: aumentar la luz indirecta y añadir un micronutriente diluido.
Síntoma: moho blanco en la base.
Causa: humedad constante.
Solución: mejorar el drenaje, usar fungicida a base de cobre, rotar la maceta.
Síntoma: rosetas sin expandirse.
Causa: nutrientes insuficientes o espacio restringido.
Solución: trasplante a maceta mayor, fertilizar cada 6 semanas.
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